viernes 3 de septiembre de 2010

Idiomas, exilios y cócteles Molotov.

Septiembre, quioscos de prensa cual tenderete de rastro dominguero, con colecciones inútiles que dejan el hueco justo para que el dueño y señor del bazar asome la cabeza, anuncios a bombo y platillo por parte de los medios de comunicación de sus parrillas radiofónicas y televisivas, a cuál más vomitiva, para la nueva temporada que nos mantendrá alineados política, económica, social y culturalmente hasta las próximas vacaciones, más de lo mismo y vuelta a empezar. Crisis, vuelta al cole, paro, vergüenzas y desvergüenzas de nuestros dirigentes políticos, depresión postvacacional, etc. Y entre todo ello, ahí estaba yo a la vuelta de mis vacaciones leyendo los últimos disparos, con balas de calibre "Patente de corso", percutidos por Arturo Pérez-Reverte en su columna que semanalmente nos ofrece.

Qué mejor manera de despedir las vacaciones y saludar a la nueva temporada de sabalete.es que con uno de los artículos de Pérez-Reverte, que al igual que el otro par de ellos que ya he reflejado aquí, no tengo más remedio que calificar de fetén. Asumo y comparto todas y cada una de sus líneas por lo que me dispongo a transcribirlo aquí para dejar constancia de mi total acuerdo con el contenido de "Idiomas, exilios y cócteles Molotov".


Idiomas, exilios y cócteles Molotov

ARTURO PÉREZ-REVERTE | XL Semanal | 5 de julio de 2010

Me inquieta el número de jóvenes que en los últimos tiempos piden consejo. Qué debo hacer, qué libro debo leer, qué estudiar o qué caminos abandonar, cómo puedo conciliar lo que sueño con el paisaje desolado en que ustedes, los mayores, me han convertido el horizonte. Cuando preguntan cosas así, intento abrir camino a la esperanza. Lee esto, prueba con aquello, viaja a tal sitio. Traza tu camino con sentido común y con decencia. Pero hay días en que ese discurso no me sale. Soy de la generación que ha colaborado en armar esta trampa infame, la ratonera donde viven atrapados tantos jóvenes dolorosamente lúcidos. No siempre puede transmitir esperanza quien a veces no la tiene. Hace unos días, durante uno de los breves contactos que mantengo con lectores y amigos a través de la red social Twitter, me encontré dando a uno de ellos, que preguntaba qué leer con veintisiete años y en paro, una respuesta inquietante para mí mismo: «Un libro para aprender idiomas y largarse, o uno donde aprender a fabricar cócteles molotov».

Lo de la coctelería era broma, hasta cierto punto. Pero la primera parte del consejo me salió sincera. A veces creo que esto no tiene solución. Que este país irresponsable, históricamente enfermo, está condenado a repetirse a sí mismo hasta la traca final. Y en cada ocasión recuerdo lo que, de niño, oía a mi abuelo paterno, que era lúcido, culto, republicano, y usaba sombrero, sobre todo para quitárselo ante las señoras: «Arturín, aprende francés, que es muy triste ir al exilio sin hablar idiomas». Le hice caso, y hablo un francés de puta madre. También, a menudo, uso sombrero. Pero entre viajes y libros se echaron los años encima. Ahora ya me da igual irme o quedarme. Estoy cansado. Soy demasiado mayor, y hay días en los que sólo me levanto con ganas de morir matando.

España fue, durante siglos, muchas cosas buenas y malas. Hoy es algo parecido a intentar introducir una especie de barra o varilla por una serie de piezas hechas con agujeros desiguales: cada uno de un diámetro diferente, hechos de materiales distintos y situados en diferentes posiciones. No hay pulso que enhebre el invento, ni posibilidad de que nadie alinee aquello y funcione la maquinaria. Sin embargo, me resisto a creer que nada pueda hacerse. No escribiría estos artículos, en tal caso. Sigue habiendo, pese a todo, gente que lucha y se arriesga, empresarios dignos, funcionarios decentes, jóvenes solidarios y valerosos capaces de levantarse y trabajar cada mañana. De pelear, si hace falta. Amigos en quienes esperar y confiar. Por eso duele más. Por eso ulcera el alma verlos maltratados por estas diecisiete Españas injustificadas, egoístas y ladronas, donde las ratas y los chacales depredan a su aire, envidiándose y odiándose a partes iguales, desmontando cuanto hace posible el respeto y la convivencia. Esa gentuza iletrada, infame, que ha hecho de la política su forma de vida y de nosotros su negocio, desvalija el país y se lleva por delante las instituciones en su ávida carrera por el dinero y el poder. Destroza el futuro. La impunidad de esos golfos la garantizan millones de ciudadanos apáticos sentados ante el televisor, viendo el fútbol y a Belén Esteban mientras aceptamos, aborregados, que nos conviertan en un país miserable, cutre, exclusivo para turistas baratos de cerveza y vomitona. Un lugar sin industria ni recursos propios, sin clase media, hecho de buscavidas y mendigos, de subvenciones mientras las haya, de putas y camareros. Dicho sea con todo el respeto para las putas y los camareros. Que, a este paso, serán quienes nos den de comer.

Algún retorcido consuelo queda de todo esto: a los principales culpables los hemos parido y votado los padres de esos jóvenes. Salen de nuestra entraña desde hace cuatro décadas. Los engordamos a nuestra costa, tarados por una dictadura anterior que nos hizo acríticos e ignorantes. El mayor homenaje a nuestra imbecilidad nacional tuvo lugar en el Senado hace unas semanas, el primer día que allí se utilizaron las diversas lenguas oficiales con traducción simultánea y pinganillo. Ésa es la España que los días de cabreo extremo, cuando aconsejo, como mi abuelo, tener idiomas y una maleta por si hay que largarse, quisiera ahorrar a los jóvenes más lúcidos: un andaluz medio analfabeto, presidente autonómico, hablaba con torpeza en catalán mientras otro andaluz casi tan analfabeto como él, vicepresidente tercero del Gobierno, escuchaba mediante un auricular la disparatada traducción a una lengua, el castellano, que ambos conocían -decir dominaban es excesivo- casi perfectamente. Y mientras, en sus bancos, encantados de estar allí, los cómplices de esos dos sujetos aplaudían.



lunes 26 de julio de 2010

Libros #28: El hombre de la Leica.

El periodista y politólogo Fermín Goñi nos acerca a través de las páginas de este libro a la preparación por parte de "El Director", General Emilio Mola, del levantamiento militar que daría lugar a la cruenta Guerra Civil que se desarrolló en España entre el 17 de julio de 1936 y el 1 de abril de 1939, día éste en que se firmó el último parte de guerra.
Digamos que la novela no es el género literario que suelo leer, pero cuando vi esta obra en un puesto de libros de ocasión en Torredelmar el pasado verano, me llamó la atención tanto el tema tratado, como la forma literaria en que el autor desarrolla la acción de la novela.

Como comentaba unas líneas más arriba, el General Mola, en la mano de Fermín Goñi, coge la pluma y nos desgrana con una abrumadora calidad narrativa los meses previos al levantamiento militar en contra de la deriva que estaba tomando la política española encuadrada dentro de la Segunda República Española.
No es el general Mola una figura que haya estudiado yo en profundidad, pero el autor, tras una ardua labor de investigación según nos indica la editorial, logra reflejar de un modo bastante aproximado a la realidad tanto el talento militar del general, como su férrea y dura personalidad, lo cuál lo llevó junto al general Sanjurjo y a Francisco Franco a ser una de las cabezas visibles de la asonada militar del 17 de julio, de hecho, en los círculos de la conspiración, era popularmente conocido como El Director.

De manera clara y detallada, Fermín Goñi nos acerca a Pamplona de la mano de Mola, destinado allí en los meses anteriores al alzamiento debido a las suspicacias que levantaba su persona en los círculos de la seguridad del Estado, en manos de republicanos recalcitrantes, que no dudaron lo más mínimo en alejar de la capital a los generales y militares más conservadores como puede ser el caso del personaje que nos traemos en cuestión o el mismísimo Franco. He de destacar que me ha gustado especialmente la parte de la novela en la que se reflejan las duras negociaciones previas a la guerra que se llevaron a cabo entre militares, Sanjurjo y Mola, y carlistas, Conde de Rodezco y Fal Conde, para llegar a un acuerdo de actuación conjunta sobre todo en la zona norte de España, feudo carlista por excelencia, sobre todo en la zona de Navarra y amplios sectores del País Vasco.

Posterior a todo lo anterior, el autor nos acerca al día del alzamiento, 17 de julio en la zona española de Marruecos, donde se empezaron a movilizar los tercios de la Legión y los tabores de regulares. Nos detalla la jugada maestra de Franco para poder salir de las Islas Canarias y hacerse con las riendas de la Legión y cómo Mola se mantuvo expectante observando prácticamente sin dormir cómo se desarrollaron las primeras veinticuatro horas de alzamiento hasta que se sumó la zona Norte del país, "comandada" por Mola.
Como no es difícil imaginar, el libro termina con la muerte en accidente de aviación de Mola y el velo que se corrió sobre dicho accidente.

Libro recomendable para aquéllos que se quieran acercar a la figura del general Emilio Mola y los preparativos previos al alzamiento del 18 de julio, desde una perspectiva no científica, históricamente hablando. No es una biografía profunda ni detallada, pero es que esa tampoco es la intención del autor por lo que se puede leer en el desarrollo de la novela.


lunes 12 de julio de 2010

¡ESPAÑA UNA, GRANDE Y CAMPEONA!

No ha sido fácil, pero con garra, huevos y tesón, nuestra Selección Nacional de Fútbol ha conseguido para España la Copa del Mundo de Fútbol 2010. ¡ENHORABUENA CAMPEONES!








viernes 9 de julio de 2010

Pulpo Paul, probabilidad y estadística.

Si alguien se ha erigido como protagonista indiscutible del Mundial de Fútbol de Sudáfrica, ese es Paul, el jodido pulpo alemán que no merece más presentación ya que estoy convencido de que por todos es conocido.
Desde que se dieron a conocer las dotes adivinatorias del octópodo, he escuchado y leído todo tipo de comentarios acerca de la infalibilidad que demuestra en su curiosa forma de pronosticar y acertar resultados futbolísticos. Hasta el día de hoy, de los seis encuentros en los que ha participado la selección alemana de fútbol, ha acertado todos y cada uno de ellos, lo que me ha llevado a divagar matemática y estadísticamente la probabilidad de que el dichoso pulpo haya acertado todos los resultados, y a esto voy a dedicar la entrada que ahora mismo estais leyendo.

Algunos dicen que no es tan complicada la hazaña llevada a cabo por Paul, ya que tiene un 50% de probabilidad de acertar en cada encuentro, bien, hasta ahí de acuerdo, en cada partido que ha jugado la selección alemana, el pulpo podía acertar o no acertar, es decir, el 50% de probabilidad, pero hay que darse cuenta que ha acertado en seis ocasiones, con lo que la probabilidad se reduce considerablemente llegando a ser tan sólo del 1,5625% la probabilidad de acertar en todos los partidos de los 6 disputados. Para comprender la dificultad de lo llevado a cabo por Paul, sólo tenéis que coger una moneda, lanzarla al aire 6 veces y ver si sois capaces de conseguir que salga siempre el mismo resultado, cara o cruz, pero siempre lo mismo en los 6 intentos. ¿Difícil verdad?.

Voy a recurrir a varios argumentos e intentar hacer que todo el mundo entienda cómo se llega a calcular ese 1,5625% de probabilidad por pocos conocimientos en matemáticas y estadística que se tengan. Para el desarrollo posterior, parto de la base de que los sucesos son equiprobables, es decir, entiendo que Paul no tiene ni santísima idea de fútbol y él elige aleatoriamente una de las dos urnas (al final del artículo expongo mis dudas acerca de que las urnas no estén trucadas...), y vamos a suponer también que no tiene cabida el empate (cosa que de todos modos no ha ocurrido, ya que Alemania no ha empatado ningún partido y aún así, sólo hubiese tenido efecto en los tres partidos de la fase previa a octavos de final que son en los únicos donde se podría empatar) ya que de no hacer estas consideraciones previas, no tendría sentido matemático ninguno de los argumentos estadísticos que voy a dar a continuación.

El primero de ellos y el más fácil y obvio es hacer el cálculo de la siguiente manera: para el primer partido, tenemos un 50% de probabilidad de acierto, es decir, elegir uno de los dos equipos enfrentados, ya para el segundo encuentro, la probabilidad de acertar también éste se reduce a un 25%, ya que acertó el primero y ahora también acierta el segundo, bien. Para el tercero, la probabilidad se vuelve a reducir la mitad de nuevo, así que tenemos un 12,5% de probabilidad de que se acierten los 3 partidos disputados hasta ese momento, para el cuarto tendíamos 6,25%, para el quinto 3,125% y por último, para acertar los 6 resultados, se tiene una probabilidad de 1,5625%. Esto podríamos decir que es el cálculo hecho por la llamada tradicionalmente "cuenta de la vieja", pero hay más argumentos que nos llevan al mismo resultado.

Otro argumento consisten en lo siguiente. ¿Cuántas combinaciones de posibles equipos ganadores hay en los seis encuentros disputados (sin contar el empate)?, esto es fácil, tenemos 2 posibilidades para el primer encuentro, multiplicado por otras dos del segundo y así sucesivamente, obteniendo un resultado de 2^6 (2 elevado a 6), es decir, 64, que va a ser nuestro espacio muestral. Ahora bien, atendiendo a la regla de Laplace, con fórmula P(probabilidad) = Casos favorables/Casos posibles, y como Paul ha acertado todos y cada uno de ellos (Casos favorables(acertar todos los resultados de los 6 encuentros) = 1), hay una probabilidad P=1/64 (= 0.015625), que nos lleva al mismo resultado anterior, es decir el famoso ya para nosotros 1,5625%.

Pero todo lo anterior lo podemos modelizar de forma matemática más rigurosa mediante lo que en estadística se conoce como "distribución binomial". Una distribución binomial, es una distribución de probabilidad discreta que mide el número de éxitos en una secuencia de n ensayos independientes de Bernoulli con una probabilidad fija p de ocurrencia del éxito entre los ensayos. Aquí cabría hacer un inciso, ya que un experimento de Bernoulli se caracteriza por ser dicotómico, es decir, sólo dos posibles resultados y en un partido de fútbol, también puede darse el empate, pero como he comentado unas líneas más arriba, la selección alemana no ha empatado ningún encuentro por tanto nos sirve perfectamente este argumento. La expresión en lenguaje matemático de la distribución binomial es la siguiente:





- n es el número de pruebas, 6 para nuestro caso.
- k es el número de éxitos, también 6.
- p es la probabilidad de éxito, aquí tenemos 0,5.
- q es la probabilidad de fracaso, 1 - 0,5 = 0,5.

Por tanto, operando para lo conseguido por el pulpo tenemos:

P(X = 6) = 1*0,5^6*0,5^0 = 0,015625, lo que porcentualmente equivale a nuestro conocido 1,5625% de probabilidad.

¿Qué quiere decir esto en román paladino?, pues nada más y nada menos, que de 100 experimentos como este que se realizaran, ni siquiera dos pulpos conseguirían acertar los 6 encuentros de la manera que lo ha hecho Paul. Tan sólo habría 1,5625 pulpos que lo conseguirían si se repitiera 100 veces el experimento. De todos modos, para que se pudise demostrar científicamente las dotes adivinatorias del pulpo de las que hablaba antes, habría que seguir repitiendo el experimento unos cuantos cientos de veces para que se aproximara a una distribución estadística normal, ya que con un número de pruebas tan bajo como es seis, puede caber la casualidad.

Hasta aquí el argumento científico-matemático puro y duro de lo conseguido por el alma mater del mundial, el pulpo, pero soy consciente de que puede haber algún "truco", como que el mejillón que le pongan en una urna sea más apetecible para Paul que el de la otra, etc. Aún así y si estuviera trucado, ¿quién fue el lumbreras que predijo que Alemania perdería contra Serbia?, en fin, que todo esto me resulta cuando menos curioso y me ha dado por reflexionar y desempolvar algún conocimiento estadístico que he querido plasmar aquí.


miércoles 30 de junio de 2010

¡Con dos cojones!

Para nadie, y especialmente para los ciudadanos de la Comunidad de Madrid, está pasando desapercibida la huelga que están llevando a cabo los trabajadores de la empresa pública Metro de Madrid como consecuencia de la bajada del salario en torno al 5% que se aprobó el lunes en la Asamblea de Madrid tanto para este colectivo como para otros trabajadores públicos de la administración madrileña.
Soy plenamente consciente del daño que dicha huelga está causando a los más de dos millones de usuarios que usan este medio de transporte diariamente para asistir a sus puestos de trabajo, acudir a una cita médica, darse un paseo por el centro de la ciudad o simplemente para intentar ganarse la vida tocando más mal que bien algún que otro instrumento musical.

Dicho lo anterior, no tengo más remedio que felicitar y mostrar mi admiración para con los más de siete mil empleados que trabajan en dicha empresa pública, que armados de valor y con un par de cojones como titula esta entrada, se han plantado y han dicho basta ya a los desmanes que desde los diversos órganos de gobierno, sean locales, autonómicos o estatales se están comentiendo en contra de los funcionarios y empleados públicos. Ya era hora de que alguien pusiera los huevos sobre la mesa y dejara claro que se está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias con tal de mantener los derechos adquiridos durante años y años de luchas por los mismo. Qué bien les está viniendo la crisis a algunos majaderos, que con el mismo nivel mínimo de escrúpulos que de vergüenza, nos hacen pagar la crisis a nosotros, a los currantes, a los que menos culpa tenemos de lo que está ocurriendo en el mundo globalizado y liberal de la alta finanza internacional y el capitalismo salvaje, causa principal de esta jodida crisis que ahora quieren que la paguemos entre todos. Lo de siempre, privatizar las ganancias y socializar las pérdidas, en esto debe consistir el liberalismo económico, que con unos planteamientos ideológicos que no pasarían un examen para entrar en cualquier facultad de economía del mundo, pretende erigirse en la panacea económica de todas y cada una de las naciones-estado y a ser posible, destruir las mismas para que el mundo se convierta en un gran ente financiero-mercantil, en el que ellos detenten el poder y tengan un control absoluto sobre los ciudadanos.

Bueno, a lo que iba. Los trabajadores de Metro de Madrid, aún bajo las amenzas de despido y expedientes varios del consejero de transportes de la Comunidad de Madrid, no se han amedrentado y han continuado hoy la huelga sin servicios mínimos que ayer comenzaron y que no es más que la continuación de los paros que comenzaros el pasado lunes 28 de junio, este día sí con servicios mínimos, y que la Comunidad de Madrid no hizo más que agravar hasta llegar a la situación actual, al aprobar la bajada de los salarios que he comentado anteriormente.
Tiempo le ha faltado a esa televisión tan plural e independiente que sufrimos los madrileños, sí Telemadrid, para echar pestes por las ondas en contra del comité y los sindicatos convocantes de esta huelga, entre ellos, el sindicato de maquinistas, uno de los más activos en la lucha y el que más admiración y respeto me merece. Rubias de bote tertulianas de esta cadena, muy liberales y conservadoras, que por ellas privatizarían hasta a su puta madre, ya han alzado la voz pidiendo la privatización de Metro de Madrid y otras empresas públicas alegando que estando en manos privadas, estas situaciones no se darían. Pero vamos a ver bonita de cara, ¿privatizar un servicio eminentemente deficitario económicamente hablando como el Metro de Madrid?, ¿a cuánto habría que pagar el billete para que una empresa privada obtenga beneficios con Metro?, en fin, no merece más discusión este asunto ya que se cae por su propio peso.

Me alegra saber que todavía queda gente dispuesta a luchar por sus derechos, aún bajo presiones y amenazas como les está pasando a estos trabajadores, aún a riesgo de perder su puesto de trabajo, ya que el consejero Echeverría, del que he hablado antes, ya ha comentado en varias tribunas que está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias con tal de acabar con la huelga cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Noticias de última hora que estoy leyendo, viendo y escuchando afirman que mañana jueves y el viernes, la huelga continúa aunque sí habrá servicios mínimos. Ánimo trabajadores de Metro, no consintamos que su crisis nos la cargen a nosotros. ¡Sindicalismo revolucionario!


domingo 13 de junio de 2010

Libros #27: 11-S. Historia de una infamia.

Han transcurrido casi nueve años desde aquél fatídico día 11 de septiembre de 2001, en que el mundo se vio sobrecogido por el que se ha considerado el mayor atentado terrorista de la historia de la humanidad. Todos y cada uno de nosotros recordamos con todo lujo de detalles en qué momento y situación nos llegó la noticia de que un avión se había estrellado contra una de las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York. El posterior desarrollo de los acontecimientos es por todos conocido, por lo menos, lo que los medios de comunicación se dignaron a contar, ya que leyendo obras como las que hoy traigo a esta entrada, la versión oficial deja cuando menos un amplio espacio a la duda y al análisis crítico.

En esta obra de investigación periodística, Bruno Cardeñosa hace un análisis pormenorizado de los acontecimientos que en aquélla mañana de verano ocurrieron en el corazón económico y financiero de los Estados Unidos de América. Por supuesto que es una interpretación completamente crítica con la versión oficial que es la que por tierra, mar y aire nos llegó, llega y seguirá llegando siempre que este tan cacareado tema aparezca por las pantallas de televisión o páginas de periódicos. En un exhaustivo análisis de los acontecimientos, el periodista y escritor autor de esta investigación mete el dedo en la llaga para acercarnos una versión completamente distinta de lo que fue aquél 11 de septiembre.

Acerca de este asunto hay cientos de miles de páginas escritas, tanto en papel como digitales, decenas de programas de radio y televisión con entrevistas a los más destacados investigadores y autores que ponen en duda la versión oficial de los hechos. ¿Quiénes fueron realmente los instigadores del atentado?, ¿conocían los servicios secretos estadounidenses los planes de volar el WTC de Nueva York?, ¿cómo demonios apareció entre hierro fundido, cenizas y toneladas de hormigón el pasaporte intacto de Mohamed Atta?, ¿qué se estrelló realmente contra el edificio del Pentágono?, ¿a quién ha beneficiado realmente el mayor atentado de la historia?. Estas y otras muchas preguntas encuentran respuesta documentada y bien analizada en este libro.

Una obra totalmente recomendable para el que quiera profundizar en las "mentiras" de la versión oficial y acercarse a la otra versión del 11-S. En cada uno está crearse una opinión de lo que realmente pasó aquél día, pero para ello, para hacerse realmente una idea de quién anduvo detrás de aquéllos atentados, es impresdindible la lectura de "11-S. Historia de una infamia", si no logra convencerte, por lo menos no te dejará indiferente.


domingo 6 de junio de 2010

¿Mercados?. No, gracias.

La crisis sistémica económico-financiera en la que estamos sumidos me está haciendo, aparte de afianzar mis ideas antiliberales, abrir los ojos más si cabe ante la dura realidad que llevamos sufriendo durante decenas de años y especialmente tras el final de la Segunda Guerra Mundial y el consiguiente establecimiento de las coordenadas geoestratégico-políticas del orbe tal y como lo conocemos hoy día, regalo a los judíos de un trozo de Palestina incluído.

Son muchos y muy variados aquéllos a los que se les llena la boca con palabras como liberalismo, libertad económica, anulación del control económico por parte del Estado, capitalismo, etc. etc. que no son otra cosa que eufemismos que esconden tras ellos una palabra que apenas se escucha en los medios de comunicación que no es otra que USURA. Si señores, sí, USURA, con mayúsculas y todas sus jodidas letras, ni una más y ni una menos. Si vamos al diccionario de la Real Academia Española, vemos en su cuarta acepción, aunque las otras podrían ser perfectamente válidas también, lo que en Español significa dicho término, ya digo, en su cuarta acepción: "Ganancia, fruto, utilidad o aumento que se saca de algo, especialmente cuando es excesivo." ¿No nos suena eso a economía de mercado?. ¿No son ellos, banqueros y la gran finanza internacional los que siempre consiguen ganacia, fruto, utilidad o aumento de sus pingües beneficios? Y, ¿a costa de quién?. Exacto, de los mismos de siempre, de los que tenemos que soportar en nuestra yugular el sucio tacón de su zapatos. Mirar si no el ejemplo nuestro, el de España, un gobierno que se hace llamar "socialista" (me río yo del socialismo que practican esta panda de barrigas satisfechas subidos al tren del falso progreso y la modernidad) y que ni corto ni perezoso y con más miedo que vergüenza (miedo a esos que he mencionado antes del tacón en nuestra yugular) se ha apresurado como alma que lleva el diablo a congelar las pensiones de nuestros mayores e incapacitados, reducir el sueldo una media del 5% a todos y cada uno de los funcionarios del Estado, que a partir del 1 de julio tengamos que soportar una carga impositiva indirecta del uno o dos por ciento en el IVA según el tramo al que corresponda, y lo que más miedo me da y que está aún por llegar, su tan traída y llevada reforma laboral.

Y todo esto, ¿para qué?. Pues es fácil, para que sus jodidos mercados se sigan regulando (valga la ironía). ¿Pero estos se creen que somos gilipollas en grado superlativo?, ¿quién cree ya en que el mercado se regula solo?. No cuela usureros, no cuela. Se ha demostrado en sucesivas crisis económicas que el mercado ni se ha regulado, ni se regula, ni se regulará jamás. ¿Porqué tanto interés en rescatar grandes corporaciones financieras?, ¿qué prisas en fusionar cajas de ahorro?, ¿pero el mercado no se regula solo?
Lo que no es de recibo para nadie que tenga la cabeza para algo más que para llevar el último peinado de moda, es que cuando la cosa está boyante se satanice al Estado, que ninguno de estos hijos de puta que sentados en sus poltronas controlan el mundo, quiera que el Estado se inmiscuya en sus negocios y que les regulen el mercado. Pero, ¿y cuando la cosa está mal?, ¿qué hacen?. Pues ya lo estáis viendo, que van llorando a agarrarse a la pierna de papá Estado para que les saque las castañas del fuego, y como no hay un gobierno con dos cojones en todo el mundo occidental, los Estados (muy demócratas y liberales) acuden raudos a la llamada SOS que les emiten los que hasta hace dos días aborrecían de esos mismos Estados, para que todo siga igual, para que nada cambie, para que ellos sigan siendo más ricos y nosotros, los trabajadores, cada vez seamos más pobres.

Así que le vayan con el cuento a otros y desde aquí digo que todo, absolutamente todo el poder económico y productivo de un país, pase a ser gestionado y arbitrado por el Estado, como único garante de la justicia social y la verdadera libertad de una Nación ante los ataques avasalladores de los que por todos los medios a su alcance quieren imponer a sangre y fuego su puto, siniestro y devastador nuevo orden mundial.