miércoles, 28 de abril de 2010

Libros #24: La Conquista del Estado. JONS.

El volumen III de las Obras Completas de Ramiro Ledesma Ramos, editadas por Ediciones Nueva República, está dedicado íntegramente a los escritos políticos de Ramiro en las publicaciones periódicas fundadas y editadas por él en sus primeros años de acción política, La Conquista del Estado y la revista teórica del jonsismo JONS. He terminado de leer dicho volumen de las Obras y hoy quiero dedicar esta entrada a dichos textos.

La Conquista del Estado es la primera revista fundada por el zamorano, tenía una periodicidad semanal y su primer número apareció el día 14 de marzo del año 1931. Es fundamental poner atención a este dato, ya que España estaba en la víspera de un profundo cambio en su ordenamiento tanto jurídico como social, ya que un mes después de la publicación del primer número, era proclamada la II República Española con la algarabía política que ello supuso y las esperanzas que depositaron en dicho sistema millones de Españoles de la época.
El propio Ramiro considera a "La Conquista del Estado" en su libro "¿Fascismo en España?", como el primer semanario de corte "fascista" de la época y no nos puede caber ninguna duda de que así fue, aunque bien habría que hacer ciertas aclaraciones con respecto a esto, que el propio Ramiro nos las expone con gran sabiduría y conocimiento en el libro comentado anteriormente.

De fuerte carácter nacionalista, social y revolucionario, combativa y tribuna para los primeros jonsistas, en este libro que hoy traigo aquí, sólo encontraremos los textos que el propio Ramiro escribió en ella, y ahí podemos ver el pensamiento político que en el joven filósofo se empezaba a vislumbrar. No está exenta de marcados contrastes que a primera vista pueden resultar cuanto menos chocantes, por ejemplo los vivas a la Rusia Soviética, pero habrá que leer dichos textos para saber el porqué de esos vivas que lanza Ramiro a la revolución de los bolcheviques. También puede sorprender el acercamiento de posturas que en la revista hay con los militantes anarcosindicalista de la C.N.T., algunos de los cuales, meses después pasaron a engrosar las filas del partido que fundaría Ramiro Ledesma, las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, más conocidas como JONS.
Desde mi punto de vista, La Conquista del Estado contiene los textos más revolucionarios, más cercanos a la doctrina de los primeros años del fascismo italiano y a las teorías de Strasser en la Alemania nazi, incluso, y porqué no decirlo, cercana a la revolución de los soviets en Rusia, que aunque por supuesto en el resto de textos de Ramiro siga existiendo ese combate abierto contra todo lo que huela a sistema político caduco, sí es cierto que se ve una suavización de formas que ya se empieza a notar en la siguiente publicación que fundará y que lleva por nombre las siglas del partido del que hemos hablado unas líneas antes, JONS. La publicación de La Conquista del Estado, se publicó hasta el día 24 de octubre de ese mismo año.

JONS vio la luz en mayo del año 1933 y como se ha insinuado anteriormente, nació con la finalidad de convertirse en el órgano ideológico y doctrinario de las Juntas de Ledesma Ramos. Es una revista con más carga política que la anterior y menos combativa y en la mayoría de artículos, aunque muchos traten la misma temática que algunos publicados en La Conquista del Estado, mucho menos agresiva. En palabras del propio Ramiro en las primeras líneas de la revista: "Las JONS lanzan su revista teórica, es decir, sus razones polémicas frente a aquellas de que dispone y maneja el enemigo. El partido dará así a la juventud nacional española una línea de firmeza inexpugnable. No sólo la consigna justa, la orden eficaz y el grito resonante, sino también las razones, el sistema y las ideas que consigan para nuestro movimiento "jonsista" prestigio y profundidad." Nadie mejor que el propio fundador para acercarnos a lo que fue su revista.
Los artículos de la revista, de periodicidad mensual, están mucho más elaborados y de más calidad literaria que la anterior revista, así como más leves con respecto a la violencia como he comentado unos párrafos arriba.

Tras la fusión de las JONS con Falange Española, el órgano de expresión del partido dejó de publicarse al estar Ramiro involucrado en otros menesteres de mayor calado. Esta no será su última revista fundada, todavía le quedarían otras dos, La Patria Libre y Nuestra Revolución, que en una próxima entrega, tendré ocasión de comentar.

jueves, 22 de abril de 2010

Tan callando.

Corría el año 1997 , puede ser que 1998, no lo recuerdo con exactitud, y estando yo en clase de Lengua y Literatura, Don Patricio, el profesor de la misma, nos contaba una anécdota que me quedó grabada a sangre y fuego , al igual que otras muchas contadas por otros tantos profesores a lo largo de los años, que han ido acumulando una gran cantidad de conocimiento absurdo en mi cabeza que como en el artículo de hoy, de vez en cuando sale a relucir.

Pues bien, la historia no es otra que un buen día, paseando él por la calle (Don Patricio), se encontró con un antiguo alumno y como cabía esperar atendiendo a las mínimas normas de cortesía procedieron a saludarse, preguntando Don Patricio efusivamente que qué tal le iba y cómo estaba su viejo alumno y contestando éste, "Tan callando", lo cuál al parecer llenó de orgullo y satisfacción al ilustre profesor de Literatura. Para todo aquél que ande escaso en el conocimiento de la historia patria de la tinta y la pluma, comentaré que este "Tan callando", pertenece a una poesía de la obra "Coplas por la muerte de su padre" del poeta prerrenacentista Jorge Manrique y que comienza de esta manera:

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.


¿A qué viene todo esto?, se preguntará más de un lector. Pues todo lo anterior me ha puesto a reflexionar acerca de la relación existente entre el "Tan callando", la muerte del progenitor de Jorge Manrique y el tipo de métrica adoptada por el poeta para sus poemas, el pie quebrado, ya que éste último participio, quebrado, refleja a la perfección la actual situación de España como Nación y su Estado, con mayúsculas.
Estamos inmersos en una vorágine de decadencia tanto política y económica, como social y cultural, la cuál vorágine, en lugar de ir remitiendo, está aumentando sin visos de detenimiento. Y, ¿quién tiene la culpa del estado actual de la situación?, pues desde mi humilde punto de vista y sin entrar en detalles de teoría política que en primer lugar no tengo gana de dilucidar sobre ello y en segundo, tampoco creo que el lector esté muy interesado en dichos detalles, la culpa la tiene la actual organización jurídica y política de España y su Estado, la Monarquía Parlamentaria, asentada en una democracia partitocrática de corte liberal-burgués que poco a poco nos está corroyendo cual ácido sulfúrico es capaz de corroer los más impensables materiales.

Estamos siendo testigos de lujo y excepción de la intervención quirúrgica a la que están sometiendo a España este hatajo de médicos sin título que es la clase política y el resto del coro de la tragedia griega (a buen entendedor pocas palabras bastan), con el único objetivo de matarla por aplicación de eutanasia activa. ¿Hasta cuándo vamos a aguantar el actual estado de caos?, ¿hasta cuándo estamos dispuestos los jóvenes a consentir que se nos siga tratando como ganado marcado res a res por el incandescente hierro de la farsa que hay orquestada?.
Necesitamos una regeneración política, una reinvención del Estado y la Nación, invertir la actual situación que ya no se sostiene ni por el canto de un duro y derrocar el turnismo político y sus muros de contención levantados desde no se sabe qué esferas y no se sabe para qué intereses.

Haciendo uso de unas palabras que con la dialéctica habitual de Arturo Pérez-Reverte dicen: "Si este país no fuese un país analfabeto, cuando a la gente le dicen: estos son los buenos y estos los malos dirían, ¡no me cuentes historias! que yo sé muy bien de qué estamos hablando, que yo he leído...
El problema es que España es un país inculto, España es una país gozosamente inculto, es un país deliberadamente inculto, que hace ya mucho tiempo que alardea de ser inculto...", seguiremos "Tan callando", viendo cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte y asistiendo al quiebre y posterior ruina de todo lo que hoy conocemos que ya está tocado, aunque todavía, podemos hacer algo para que no termine de hundirse.


martes, 13 de abril de 2010

Libros #23: El catolicismo explicado a las ovejas.

Hace ya algunas semanas que terminé de leer el último libro publicado por Juan Eslava Galán y que da título a esta entrada, El catolicismo explicado a las ovejas. Compré el libro en la pasada feria del libro de Madrid y tuve la oportunidad de compartir unos minutos con el autor, paisano mío, nacido en Arjona, Jaén.
Por falta de tiempo debido a diversas razones que no vienen a cuento, tenía el libro en una de mis estanterías cogiendo polvo hasta que por fin me decidí a leerlo, lo cual ha sido una de las mejores decisiones que he tomado últimamente ya que me ha producido unos muy buenos momentos de satisfacción y risas leyéndolo, aparte de un conocimiento muy detallado acerca de ciertos aspectos del catolicismo.
Esta no es la primera incursión que el autor hace en temas religiosos, podemos también disfrutar de un libro que apareció hace unos años que lleva por título "El fraude de la Sábana Santa y las reliquias de Cristo", que también leí hace un tiempo ya y por supuesto más que recomendable, qué duda cabe.

Leyendo el título no es difícil saber el tema tratado por el autor en el libro, así que no voy a realizar un resumen en profundidad del mismo, y más teniendo en cuenta el país en que vivimos y su amplia tradición católica, por lo cual se nos presupone cierto conocimiento de antemano de la columna vertebral del libro. El autor a lo largo de la obra se hace pasar por un ferviente católico, en tono jocoso evidentemente, y desde este punto de vista nos adentra y profundiza en la historia de la Iglesia católica, desde sus orígenes hasta nuestros días. Desde mi punto de vista los mejores capítulos son los que dan comienzo al libro, donde se nos explica desde un punto de vista más histórico que teológico el origen de la citada Iglesia de Roma. Quiero decir, nos habla de la tradición religiosa Egipcia, entre otras, de la que beben en gran parte la mayoría de los dogmas de la "Iglesia Universal" (que no otra cosa quiere decir católica).
No es objeto de este artículo profundizar en estos asuntos que nos refleja a la perfección Juan Eslava en este libro y hay decenas de libros en castellano sobre el asunto, véanse las obras de Antonio Piñero o Mariano Fernández Urresti por decir dos a vuelapluma. A ellos os derivo a todo aquél que esté interesado por esta parte de la historia de la religión.

El humor es la nota característica y que más me ha gustado del libro, hay párrafos en los que no me ha quedado más remedio que reír a carcajada limpia ya que las pinceladas de humor sarcástico dan pie a ello sin que se pueda hacer nada por evitarlo. El libro está muy bien organizado en una serie de capítulos que uno a uno nos van adentrando en un aspecto concreto de la historia del catolicismo y que enlazan unos con otros, aunque no necesariamente es así en todos. Historia, dogmas, encíclicas, papas, bulas y un largo etcétera de términos litúrgicos van apareciendo ante nosotros de una manera ordenada y siguiendo un hilo conductor que el autor aún no siendo teólogo nos detalla a la perfección, sin olvidar y como he comentado anteriormente, el humor con el que nos adentra en asuntos a veces un tanto tediosos (el misterio de la Trinidad por poner un ejemplo).

Bien, llegados a este punto, no me queda más remedio que recomendar el libro a todo aquél que quiera adentrarse de mano de un no teólogo en la historia y dogmas de la Iglesia católica. Es más, aunque no se esté muy interesado en el tema, también lo recomiendo si se quiere echar unas risas leyendo un buen libro. También he de comentar, que no es un libro apto para meapilas ni fundamentalistas católicos, ya que su sensibilidad puede quedar seriamente herida...

lunes, 29 de marzo de 2010

Libros #22: La proporción áurea.

"La proporción áurea. El lenguaje matemático de la belleza", es el primer libro de la colección El mundo es matemático, que el grupo RBA ha editado para acercar de una manera divulgativa esta rama de la ciencia al gran público. Aprovecho, para desde aquí dar mi más sincera enhorabuena y gratitud a quien haya sido el impulsor de esta iniciativa, a la cual no me queda más remedio que aplaudir ilusionadamente.
En octubre de 2008, leí un libro de igual título, escrito por Mario Livio y que comenté en este blog, por si alguien está interesado, puede leer la opinión que me mereció dicho libro aquí.

Bien, entrando en materia del asunto que nos ocupa, en primer lugar indicar que el autor de esta obra es Fernando Corbalán, reconocido divulgador patrio de las matemáticas y autor de varios libros al respecto, entre ellos y los más conocidos, "Las matemáticas de la vida cotidiana" y "Las matemáticas de los no matemáticos", entre otros.
Dividido en cinco capítulos, el libro aborda, como no podía ser de otra manera atendiendo al título del mismo, la historia, curiosidades y aplicaciones del archiconocido y omnipresente número llamado de oro o proporción áurea. El primer capítulo, es una aproximación y una primera toma de contacto a la razón áurea, nos adelanta qué nos vamos a encontrar de una manera mucho más detallada y concisa en los sucesivos capítulos y es obligado poner cierta atención en su lectura, ya que también en este capítulo nos da la demostración matemática (razón media y extrema) de cómo conseguir dicha proporción de una manera aritmética.

A lo largo del libro aparecerán nombres de personajes conocidos, tanto del mundo matemático, como del arte y la arquitectura como Fidias, Fibonacci, Leonardo da Vinci, Bernoulli, Boticcello, Kepler, Fermat, Stradivarius, Roger Penrose y así, hasta completar un amplio elenco de personas que directa o indirectamente han tenido contacto con el número de oro, bien en sus investigaciones púramente matemáticas, bien usándolo para sus creaciones más diversas, sobre todo en pintura, escultura y arquitectura.
Mención especial merece el capítulo tres, titulado "El número áureo y el pentágono". Dicho interés radica para mí en el profundo análisis que se hace de las más diversas figuras geométricas, sobre todo polígonos y poliedros de diversa índole y su aplicación al fantástico mundo de los mosaicos, todo ello por supuesto, enlazado al tema tratado en el libro.

Otros aspecto interesante y que merece la pena ser destacado, es el contenido matemático no divulgativo que nos vamos encontrando según avanzamos en la lectura. Para mí es un aspecto fundamental y piedra angular para comprender realmente de qué se está hablando cuando nos referimos al número de oro, pero sí es cierto, que aquéllos lectores que no hayan tenido un contacto más o menos cercano con matemáticas superiores, pudieran tener algún problema al entender ciertas demostraciones que se hacen en el libro, lo cual, no le quita un ápice de interés al contenido general del mismo, también he de decirlo.
Tampoco podía faltar un capítulo dedicado a la relación entre Phi y la naturaleza, tema tratado por activa y por pasiva en este tipo de libros y que no por manido, deja de resultar curioso.

En definitiva, me parece un libro bastante interesante y entretenido, que aunque no nos convierta en expertos en el tema tratado, sí que sirve para hacerse una idea muy certera del mismo. Y por si alguien quisiera seguir profundizando en el asunto, el autor nos presenta una modesta, pero suficiente, bibliografía al respecto.


miércoles, 24 de marzo de 2010

Intrusos en el comedor.

En mi paso, que realizo habitualmente, por la página web oficial de Arturo Pérez-Reverte para leer sus "patetentes de corso", me he encontrado con un artículo que ha llamado poderosamente mi atención. Tanto es así, que me voy a tomar la licencia de publicarlo íntegramente como ya hice hace un tiempo con otra patente de corso que consideré que merecía estar expuesta en este blog.

El académico de la Real Academia de la Lengua, nos muestra en este escrito, un tema sobre el que nadie o casi nadie se atreve a pronunciarse, la inmigración, como ya hizo en su día en el artículo que he comentado que traje aquí también titulado "Los fascistas llevan corbata". Sin más dilación, paso a transcribir íntegramente el texto de Arturo Pérez-Reverte, publicado en la revista XL Semanal el día 7 de febrero de 2010.


Intrusos en el comedor

ARTURO PÉREZ-REVERTE | XLSemanal | 7 de Febrero de 2010

Unos los querían para mano de obra barata: jornaleros de miseria, chachas dóciles y carne de puticlub. Otros, para adornarse con la media verónica de que las fronteras son fascistas, aquí cabemos todos y maricón el último. El resto miramos a otro lado porque eso no iba con nosotros. A mí, pensábamos, la impotencia me la trae floja. Y adobando el asunto, la llamada opinión pública -esa puta perversa, tornadiza e hipócrita- extendió su salsa de irresponsabilidad y demagogia. Así, es natural que ni Pepé ni Pesoe, ni gobiernos, ni ministros, ni presidentes autonómicos, ni alcaldes y alcaldas de esta variopinta nación de naciones discutibles y discutidas del payaso Fofó, hicieran otra cosa que currarse lo inmediato. Ninguno de nuestros políticos renunció a esos viajes que se montan a costa de nuestra imbecilidad y dinero con el pretexto de estudiar el funcionamiento del metro de Estambul, las posibilidades eólicas de la Gran Muralla, el impacto del mosquito anófeles en el turismo de Cancún o el imprescindible hermanamiento de Tomillar del Rebollo con San Petersburgo. Nadie, en vez de hacer turismo por la patilla, se asomó a Francia, por ejemplo, donde el problema de la inmigración descontrolada y marginal hace tiempo que rechina en toda su crudeza. A aprender de los errores ajenos, y no meter la gamba en los mismos barrizales.

Las prioridades eran otras: ganar dinero o votos fáciles, emparedar el problema futuro entre la desvergüenza de los explotadores y el buenismo estúpido de los cantamañanas, con esos supuestos papeles para todos que, además, eran mentira. Lo que viniese luego importaba un carajo. Por eso, leyes y normas no respondieron nunca a una política previsora de integración real y educación, planificada con realismo e inteligencia. Nadie aclaró, tampoco, qué idea de España iba a brindarse a quienes se acogían a ella. Qué espacio común podrían hacer suyo, a qué costumbres adaptarse, qué cauces serían adecuados para fundirse con el entorno sin renunciar al carácter y cultura propios. Qué derechos, y también qué obligaciones. Ofreciéndoles una tierra culta, abierta, común y generosa que el inmigrante, o sus hijos, no tardaran en sentir como propia. Una nueva patria: abierta, varia y coherente al mismo tiempo, que pudiesen, con poco o relativo esfuerzo, hacer suya.

Pero todo eso habría requerido inteligencia política, cálculos a largo plazo hechos por gobernantes previsores, no por gentuza oportunista que promulga leyes coyunturales, contradictorias, y sólo actúa pendiente del titular de telediario y de las próximas elecciones, en un país de borregos donde todo problema aplazado es un problema resuelto. Salía más barato dejar que las cosas se asentaran de forma natural. En vez de procurar explicar la necesaria historia del Cid Campeador a un niño magrebí, lo que se hizo fue eliminar al Cid de los libros escolares. Nada por aquí, y nada por allá. Vacío total. Papilla informe, sin sustancia, válida para todos y que no nutre a nadie. Y así, el resto. Cualquier intervención o planificación seria habría sido un acto totalitario y fascista. Laissez faire, laissez passer. Y vaya si pasaron. De cualquier manera. Hacinándose en guetos infames, desorientados mientras los explotábamos en español, en catalán, en gallego, en vascuence, en mallorquín, en valenciano, en bable, en farfullo de Villaconejos de la Torda. Sometidos por fuera a todas las gilipolleces en que tan diestros somos, y formando por dentro sus propias estructuras independientes. Con los daños colaterales lógicos: marginación involuntaria o deliberada, descontrol, delincuencia. Transformando barrios y pueblos enteros, unas veces para bien y otras para mal. Porque no hay gueto bueno, y ciertas convivencias desequilibradas son imposibles. Saturando sistemas poco previsores que no dan más de sí. Creando, también ellos, sus núcleos marginales específicos, sus rencores internos y ajenos. Sus propios problemas.

Ahora mugen vacas flacas y el negocio se va al carajo. De pronto, molestan. Pero ni siquiera así sacamos consecuencias útiles de las señales registradas en otros países que afrontan situaciones parecidas. Y al final pagarán los de siempre. Los tres, o treinta, o trescientos infelices apaleados en tal o cual sitio por una turba de bestias analfabetas en busca de alguien a quien linchar después de haberlo explotado hasta el tuétano. A cambio, algún día, cuando la desesperación propia y el racismo inevitable empujen a esos desgraciados al extremo, allí donde se sientan fuertes y puedan no sólo sobrevivir, sino defenderse e incluso agredir, arderán barrios enteros. No les quepa duda. Nos ajustarán las cuentas con su cólera desesperada, históricamente justa. Espero estar aquí para verlo, apoyado en la ventana de la biblioteca con la última botella de vino en la mano: respetables matronas en deshabillé corriendo por las calles mientras los bárbaros, como era inevitable, saquean Roma. Que nos den, entonces. Que nos vayan dando.



martes, 9 de marzo de 2010

Libros #21: La Filosofía, disciplina imperial.

He de comentar que el libro que hoy traigo a este artículo, no se trata exactamente del que titula al mismo. Yo he leído el Volumen II de las obras completas de Ramiro Ledesma Ramos, dedicado íntegramente a la labor filosófica, científica y de crítica literaria que Ramiro Ledesma había publicado en las grandes revistas culturales de los años veinte y treinta del pasado siglo como son "La Gaceta Literaria", dirigida por Ernesto Giménez Caballero y "Revista de Occidente", de José Ortega y Gasset, las revistas Atlántico y Hélix, así como en los rotativos Heraldo de Aragón y El Sol.
Varios de los trabajos, dieciséis concretamente, que recoge este segundo volumen aparecieron publicados en 1941, bajo el título "Escritos filosóficos", libro que se reeditó en el año 1982, con el título "La Filosofía, disciplina imperial". Este segundo título era el que tenía que haber llevado en una primera edición, que tenía que haber salido a la luz en el año 1930, y para la cual Ramiro Ledesma Ramos redactó una "Advertencia inicial", en octubre de ese año y que a continuación transcribo íntegramente, ya que mejor que el propio autor de la obra, no voy a explicar yo qué nos vamos a encontrar en ella:

Publico en este volumen una serie de ensayos filosóficos, casi todos aparecidos ya antes, con leves alteraciones, en revistas diversas. Se escribieron en muy varia ocasión, y obedecen quizá a preferencias momentáneas, fijando unas lecturas o insistiendo en el relieve personal de algún filósofo. Todos tienen, sin embargo, el nexo profundo que les confiere el pertenecer a un momento preciso de la vida intelectual del autor: el de su primera juventud, de la que ahora estrictamente sale, a los 25 años, para dar cara a otras responsabilidades y otras tareas de grado muy distinto. Ante el complejísimo paisaje de la problemática filosófica, el autor ha proyectado tan sólo lo que en él mismo había de exigente y de curioso: una juventud y unos entusiasmos. Quiere esto decir que los trabajos filosóficos que siguen no aspiran en manera alguna a momificarse en perfecciones. No son nada definitivo ni completo, y el lector no debe empeñarse en buscar en ellos lo que no tienen, ni han podido tener, ni yo he querido que tengan: la radical y la última actitud, frente a unas figuras y unos temas. Alguna vacilación he sufrido para determinarme a enviar a la imprenta estos ensayos. Pero aquí están, adscritos a su función rigurosa, que no es otra que la de ofrecerse como un resumen -poco, mucho o nada valioso- de un entusiasmo adolescente por la filosofía. La misma decisión que me llevó en su día a encararme por primera vez con los supremos temas de filosofía, a arrostrar todas las dificultades y a vencerlas -con alguna violencia, si se quiere, pero con absoluta rectitud intelectual-, me impele ahora también a arrostrar de nuevo las posibles iras magistrales.

Todos los jóvenes de mi edad que se han acercado estos años a la filosofía con una obligada timidez, surgida del ambiente, cohibidos ante la tremenda idearia convicción española de que aquí no ha habido ni habrá nunca filósofos.

Y, sin embargo, la filosofía es inevitable, si queremos forjar una cultura seriamente creadora. Nada hará entre nosotros el físico, el jurista, el historiador, si no logramos que se densifique en nuestra atmósfera intelectual el gusto y la afición por los problemas centrales de la filosofía. Ella tiene el secreto de los nexos sobre que gravita el enjambre teorético de que el hombre de ciencia se rodea a todas horas. Así, todavía, la cultura española es tosquedad y radio breve, sin una concepción del mundo ni una seria dedicación a los temas fundamentales. Semejantes limitaciones deben ser torpedeadas por la generación nueva. A base de cien cátedras magníficas de filosofía.

Madrid, octubre de 1930.

Los trabajos que recogen ambas ediciones del libro comentadas anteriormente, y que están presentes en este segundo volumen de las obras completas son los siguientes:

- La Filosofía, disciplina imperial.
- Notas sobre Heidegger, ¿qué es Metafísica?.
- De Rickert a la Fenomenología.
- Esquemas de Nicolai Hartmann.
- La última incógnita de Max Scheler.
- Keyserling y el "sentido".
- Un libro francés sobre Hegel.
- El causalismo de Meyerson.
- Bertrand Russel, "Análisis de la materia".
- Las sensaciones táctiles.
- Hans Driesch y las teorías de Einstein.
- Sobre la Filosofía del Renacimiento.
- Virgen de Vico.
- Unamuno y la Filosofía.
- El filósofo Amor Ruibal.
- Gracián y Schopenhauer.

sábado, 6 de marzo de 2010

Año bisiesto.

En la última semana hemos sido testigos de una noticia de alcance internacional, la cual hacía referencia a un fallo de programación del reloj de un modelo concreto de la videoconsola Playstation 3, lo cual "hizo creer" a dicha consola que 2010 era año bisiesto cuando es evidente que este año lo es. No voy a entrar más en detalle en esta noticia ya que prácticamente todo el que siga esta entrada sabrá de lo que estoy hablando y si no, no hay más que teclear en cualquier buscador de internet las palabras Playstation 3 y bisiesto, para que aparezcan cientos de páginas con información referente a lo que estoy contando.
Sin embargo, todo esto ha hecho que me proponga escribir un artículo referente a cómo calcular si un año es o no bisiesto y ya veréis que no tiene ninguna complicación el hecho en cuestión.

No voy a entrar en detalles históricos ni astronómicos, mi propósito es dar unas pinceladas básicas para que a todo aquél que esté leyendo esto le quede clara la manera de calcular si un año es o no bisiesto.
En primer lugar comentar que la mayoría de los países occidentales han tomado el Calendario Gregoriano como referente para medir los años. España adoptó dicho calendario en el año 1582. Como es sabido por todos, el año consta de 365 días, lo que establece una función entre nuestro año y lo que tarda nuestro planeta Tierra en dar una vuelta completa alrededor del Sol. Aquí está la clave del tema que estamos tratando ya que exactamente y atendiendo a razones astrológicas y matemáticas que no son objeto de este artículo, la Tierra tarda exactamente 364,2422 días realizar el recorrido alrededor del Sol, lo que traducido a nuestro lenguaje temporal equivale a 365 días, 5 horas, 48 minutos y algunos segundos.

Es decir, que tarda 365 días y 6 horas aproximadamente, por lo que cada 4 años, debemos añadir un día más a nuestro cómputo de días para completar el año, ¡el famoso año bisiesto!. Pero no queda aquí la cosa, ya que el redondeo a 6 horas tanto matemáticamente como astronómicamente no sería correcto ni preciso, así que añadimos una regla más al cálculo de nuestro año bisiesto. Esa regla no es más que considerar el último año del siglo que acaba en 00 como no bisiesto para corregir la imprecisión que comentaba anteriormente, pero para terminar de aproximar la función entre el año y el giro de la tierra en torno al sol, cada cuatro siglos no se considera esta última regla.
Como ejemplo de todo ello podemos afirmar que el año 1900 no fue bisiesto y sin embargo, el año 2000 sí lo fue. Valga esto como una pequeña aclaración de las notas anteriores.

En resumidas cuentas y puesto en forma de pseudocódigo, el algoritmo para calcular un año bisiesto es el siguiente:

Si un año es divisible por 4 y no es divisible por 100, o bien ese año es divisible por 400, es año bisiesto, en caso contrario no lo será.

También me he tomado la molestia de escribir este algoritmo en lenguaje C, compilarlo y ver que funciona, lo pego aquí para aquél que esté interesado en tener su propio calculador de años bisiestos:

int main ()
{
int anno;

scanf("%d",&anno);

if ((anno%4 == 0 && anno%100 != 0) || (anno%400) == 0)
printf ("Año bisiesto");
else
printf("Año NO bisiesto");

return 0;
}


Este programa nos solicita un dato, hace los cálculos indicados anteriormente y nos devuelve por consola si el año introducido es o no bisiesto, así de sencillo...